martes, 31 de mayo de 2016

Segundo ciclo: La biblioteca de Babel

Borges es un escritor mundialmente conocido por su asombrosa escritura y un maestro de lo que podría denominarse como perfección literaria. Pero más allá, hay en Borges, otras facetas que dan a su vida esa aura sacra de hombre universal. Están en él, la magia del conferencista, el súblime diálogo del maestro y por si fuera poco, la gran idea del divulgador incomensurable.

Una de las tantas colecciones que dirigió se basó en un principio lúdico y hedónico; quería ante todo restituir a la literatura el caracter de juego y de seducción y separarla de ese caracter académico y frío de las universidades y de los estudiosos  que convertían el libro en una animal de disección que debía ser analizado hoja por hoja. 

En los años ochenta, cuenta la leyenda, que la editorial Siruela llamó a Borges para hacerlo coordinador de una colección de libros que ellos querían publicar con el ánimo de gestar una campaña lectora.

Borges, entusiasmado, se dedicó durante años a clasificar, de su biblioteca infinita, los mejores títulos que llevaran hacia ese propósito noble por convertir la literatura en un gozo.

Durante cinco años que van desde 1983 a 1987, Borges estableció un canon agradable que fue titulado La biblioteca de Babel como homenaje a la heterogeneidad de historias que dicha colección refería y sobre todo como homenaje a Borges, a uno de sus cuentos más maravillosos titulado de igual forma.

Hoy por hoy es imposibe dar con los libros en físico, se puede llegar a encontrar uno que otro ejemplar en bibliotecas, pero lo que si es cierto, es que la editorial no quiso reeditar dicha colección. La única manera de conseguirla y tenerla es por medio digital, y esto, hasta que también comiencen la persecución y la desaparición de estos ejemplares.

En el segundo ciclo del club, hemos decidido compartir esta asombrosa colección, y exhortar hacia la lectura feliz de algunos títulos.

No obstante el ciclo rinde homenaje a Borges y se inclina por alguna obras que abren un portal hacia una forma de lectura ejemplar. 

El propósito de este ciclo, por lo tanto, se proyecta hacia la búsqueda de lo que es lo fantástico. 

Las mejores definiciones que existen se hallan en el prólogo que hizo Adolfo Bioy Casares a la "Antología de la lieratura fantástica" que ya es casi  una directriz del genero y que para los curiosos dejo el enlace de su lectura:

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/bioy2.htm

La otra, pertenece al prefacio realizado por Roger Caillois, en francés, traducida por Ricardo I. Zelarayán al español, de su "Antología del cuento fantástico", prefacio, por lo demás, imposible de encontrar en internet, así como el libro.  Aun así, he querido transcribir unso pásajes:

"lo fantástico pone de manifiesto un escándalo, una ruptura, una irrupción insólita, casi insoportable en el mundo real"

"lo fantástico supone la solidez del mundo real, pero para asolarlo mejor"

"lo fantástico es posterior a la imagen de un mundo sin milagros, sometido a una rigurosa causalidad"

Del examen anterior se concluye que lo fantástico está muy separado de lo maravilloso o lo mágico y por consiguiente de lo meramente superticioso. Lo fantástico tiene que ver con la sólida rigidez de un  mundo que, de pronto, es asaltado por un increíble acontecimeinto, veraz, atroz y que trastorna.

La lectura debe conducir por lo tanto al develamiento del siguiente interrogante.

¿Cuáles son los elementos singulares y personales, más sobresalientes para que un relato logre el efecto devastador y aosmbroso, en el lector, de la creencia absoluta y la diferencia de que un acontecmiento es,  de hecho,  fantástico y no acto maravilloso o mágico? 

Cada quien dará respuesta y encontrará un razonable listado de excepciones o relaciones.


Para lograr dar respuesta a este interrogante, la lectura de las obras podrá atender al análisis de los siguientes requerimientos por parte de los participantes:

los temas básicos de lo fantástico:

1. apariencia de lo sobrenatural
2. sueños, alucinaciones o delirios
3. anomalías o monstruosidades
4. contribuición de la ciencia, inventos o teorías 
5. viajes a otros lugares donde  habitan otros seres o se dan leyes naturales diferentes
6. pseudociencia y espiritismo hechos realidad
7. lo espantoso, lo sobrenatural como algo veraz.

El ejercicio de las yuntas se ha considerado desde la lectura asociativa. 

De esta manera el ciclo estará circunscrito a la aproximación de una obra de autor bastante conocido con otra de autor no tan conocido. 

A continuación, la enumeración de las obras completas que se leerán durante el segundo ciclo:

#
POCO CONOCIDO
1
El diablo enamorado - Jacques Cazotte
2
La pirámide de fuego - Arthur Machen
3
 El invitado tigre - P'u Sung-Ling
4
El cardenal Napellus - Gustav Meyrink
5
El amigo de la muerte - Pedro de Alarcón

MUY CONOCIDO
6
La isla de las voces - Robert Louis Stevenson
7
El ojo de apolo - Gilbert Keith Chesterton
8
El gran rostro de piedra - Nathaniel Hawthorne
9
El convidado de las  últimas fiestas - Augusto Villiers de l’Isle-Adam
10
La casa de los deseos - Rudyard Kipling



De entre las tantas maravillas que contiene este ciclo se halla, por supuesto la lectura de los prólogos realizados por Borges a cada una de las obras.



Dejo la lista completa de la Biblioteca de Babel.



1. Las muertes concéntricas, Jack London
2. Venticinco agosto 1983 y otros cuentos (Borges y VVAA) 
3. El cardenal Napellus, Gustav Meyrink 
4. Cuentos descorteses, León Bloy 
5. El espejo que huye, G. Papini
6. El crimen de Lord Arthur Saville, Oscar Wilde
7. El convidado de las últimas fiestas, Villiers de l’Isle-Adam
8. El amigo de la muerte, Pedro Antonio de Alarcón
9. Bartleby, el escribiente, Herman Melville 
10. Vathek, W. Beckford 
11. La puerta en el muro, H.G. Wells 
12. El invitado tigre, P’u Sung-Ling
13. La pirámide de fuego, Arthur Machen
14. La isla de las voces, R.L. Stevenson 
15. El Ojo de Apolo, G.K.Chesterton
16. El diablo enamorado, Jacques Cazotte
17. El buitre, F. Kafka 
18. La carta robada, E.A. Poe
19. La estatua de sal, Leopoldo Lugones
20. La casa de los deseos, Rudyard Kipling
21. Las mil y una noches según Galland
22. Las mil y una noches según Burton
23. Los amigos de los amigos, Henry James
24. Micromegas, Voltaire
25. Relatos científicos, Charles Hinton
26. El gran rostro de piedra, N. Hawthorne
27. El país del Yann, Lord Dunsany
28. La reticencia de Lady Anne, Saki
29. Cuentos rusos, Dostoievsky, Leon Tolstoi, Leonidas Andreiev
30. Cuentos argentinos, VVAA
31. Nuevos cuentos de bustos Domecq, Bioy Casares y Borges
32. Libro de sueños, VVAA 
33. Borges A-Z,  A. Fernández Ferrer.



Esperamos que este segundo ciclo, conduzca a nuevas y magníficas interpretaciones.

domingo, 29 de mayo de 2016

Bonsai – Alejandro Zambra



por Zeuxis Vargas

Una historia con final anticipado donde la anticipación es una forma de expectativa que convoca al a lector a leer de otra forma.
Se desprende de esta sospecha el acto morboso por el develamiento y sobre todo el énfasis de un lector agónico, un lector que camina hacia un final tanteando e intentado entender.
La novela, sobre todo, es el monólogo de un hombre que busca la comprensión de su experiencia amorosa y desde allí, lograr los detonantes que hagan que su vida tenga el sentido que ha establecido como salvación. Es la búsqueda de un origen.
La brevedad no se da por la longitud sino por la ligereza con que reflexiona el narrador. El lenguaje, que avanza como si sólo estuviera dando el resumen de un algo que parece ya tener conclusión y capitulación es primordial a la hora de hacer posible el arrastre del lector hasta la última página.
El rasgo que define, quizás, más sorprendentemente, está en el hecho mismo de la des-individualización que sufre el narrador-protagonista. Hay un desplazamiento y una sustitución, el narrador hace que aquello que narra tenga más peso y más protagonismo que él. La consecuencia es definitiva, Emilia, se transforma en el factor explosivo que delimita todo el acto lector. Emilia es el Bonsai y es a la vez la planta tantálica, es la escritura que remplaza, el relato que invade y extingue.
Después de todo, Julio sólo es un elemento pasivo de esa corriente literaria que posibilita el encuentro y el minimalismo de las cosas. Aquí el amor se reduce, la lectura diminuta que establece lo dilatado. Lo único que crece es la mujer infranqueable, la mujer devastada y que marca.
La novela es un experimento exitoso que se da frente a la estructura, por un lado, tenemos una historia en retrospectiva, pero por el otro lado, somos testigos de una cinta de moebius, la novela nace en el final de la historia. En cuanto el hombre se entera de la muerte de Emilia es que se da inicio a la búsqueda, por parte del autor, por entender, por hallar las razones.
De ahí el inicio que encadena, ese que nos comenta la muerte de Emilia como si no tuviera mayor importancia que la que tendrá al final.
Así deviene la novela y así mismo se integra a una historia que los recuerdos y la literatura van moldeando.
Lo sorpréndete, entonces, se establece en este devenir fantástico donde un hecho real crece en un collage de recuerdos que va dando sentido a una historia y que por ello mismo la hacen veraz e ilimitada.
Las referencias a obras literarias, factor de las nuevas novelas que suelen incluir el acto lector como acto definitivo de una intertextualidad, se desvanecen en los protagonistas que leen no para exhortar lecturas metaficcionales sino para enfrentar el desvanecimiento de sus significados y relaciones dentro de un sentimiento.
A diferencia de Oneti que posibilita el encuentro de lecturas a través de la gestación de personajes y lugares ficticios, en Zambra, la experiencia lectora es un acto real que define a los personajes para concretar, para comprender la vida no en comparación sino en evidenciación.
La lectura que no se lee, la lectura que separa, la lectura que promueve o la lectura que hace mentir son sólo los sustratos que visten la enfermedad de la soledad.
Sin embargo, hay algo que marca aún más en esta lectura de una lectura, se trata del bonsái, de los dibujos que hace el personaje.
El bonsái no como un objeto análogo a la brevedad, al minimalismo, sino el bonsái como un acto dado a la disciplina de un ejercicio de distracción, de olvido.
Por el contrario, los dibujos son la lucha por la persistencia, una mujer hecha de recuerdos, un dibujo collage que ahonda en una historia que se define por esa misma relación patética, el intento por el olvido y la frustración de no lograrlo tras el develamiento de la persistencia.
La obra de Zambra promueve una forma de lectura no metaficcional o confesional sino una lectura didáctica.
Bonsái es un libro que juega con la sospecha, que establece el ciclo, que funda la relación entre olvido y memoria como factores genuinos del recuerdo y que instaura el juego de la parodia patética.

Una novela que insiste en ser un cuento pero que terminan siendo la vida. Es, quizás, el acto de la búsqueda por recuperar, al final de cuentas, la novela es un ensayo de liberación frustrado.

El pozo – Juan Carlos Onetti



por Zeuxis Vargas

El pozo, de Juan Carlos Onetti, se remite a uno de los primeros ejercicios de escritura de experimentación latinoamericana respecto a la brevedad y la capacidad de la literatura por evidenciar la decadencia del ser humano. Señalar que la novela establece una fractura entre uno y otro aspecto de lo que es escribir es un rasgo definitivo que hace que El Pozo sea estudiada como una novela de vanguardia, con la cual se puede trazar una imagen más o menos coherente de la evolución de lo que algunos denominan como novela moderna.
De igual manera, se puede comentar que El Pozo es una de las primeras novelas que es posible observarla como el resultado exitoso de la conglomeración de todos los movimientos en boga que estaban generando nuevas estructuras narrativas en el mundo. Por una parte, encontramos a un personaje que a través del monólogo interior va trazando una teodicea existencial que deviene de una reflexión escandalosa y, a la vez, radical, que hace énfasis no tanto en el pasar de los años sino en la dificultad de darle un sentido al tiempo.
El personaje principal y único (los demás sólo son espejismos que van apareciéndose para fortalecer y dar credibilidad al destino del hombre), vive para darle sentido al tiempo, a ese tiempo aniquilador, que se subdivide a su vez en tiempo onírico, memorístico y físico y que es uno de los recursos más investigados por los escritores de principios del siglo XX. Proust y Faulkner, Woolf y Joyce, divergen de forma subterránea, son las arterias que llevan de aquí para allá y hacia el fondo a ese cuarentón que, hastiado de la vida, un día cualquiera, le da por conseguir un pretexto; algo que sea salvable de ese naufragio.
De hecho, el argumento que engancha como justificación de sentido es una evidencia transparente de una vida sin mayores experiencias e impactos. Cuando el protagonista decide que la aventura de la cabaña de los troncos, ese intento juvenil de expresión, de repudio y humillación por una familiar sólo refuerza la intrascendencia de una vida entera que no evoluciona sino para el remordimiento, es cuando se produce la verdadera caída en el pozo.
En el fondo de cada sueño sobrenada el mordisco de esa elaborada venganza que lo traiciona y que se convierte en su penitencia. De ahí que los sueños por más elaborados que sean y que contengan referencias literarias terminan atormentado al soñador. A sí mismo, se puede observar como su vida está anclada a una caída aterradora hacia ese abismo real que es su desventura.
La prostituta, el poeta y el obrero sólo son las evidencias, los dedos señaladores de ese ser perdido. Son los otros, quiénes con mayor crudeza, dan cuenta de esa vida echada a perder. El pozo, entonces, se abisma y converge hacia una sola cloaca de certidumbre.
Onetti logra este viaje sin permitirse utilizar la palabra “pozo” ni una sola vez en toda su novela. Somos nosotros, los lectores, quienes, vamos concediendo todo el peso y la profundidad que tendrá ese abismo.
Un día con sus horas ancladas al palimpsesto y al humo, de pronto se va convirtiendo en un algo sin fondo que se dilata y se hunde. Dicho en forma breve, el tiempo reflexivo, ese tiempo narrado es la materia de que está hecho el pozo.
Generalmente un pozo es algo donde se descubre algo, se excava con una finalidad de hallar algo. Por consiguiente, Eladio Linacero es el balde que cae, la sonda que se entierra.
El final lo confirma sin lugar a dudas, Eladio flota en las aguas de la noche: el cuerpo muerto, evidencia que ese ejercicio de confesión por asirse a algo, es sólo la clara demostración de una derrota. La vida continua, pero para Eladio, lo atroz, consiste en que ya no habrá más, siquiera, el sueño, que ni el sueño podrá venir a él en su ayuda.

Quizás y para poder concluir, más allá de estos detalles geniales que introduce herméticamente Onetti, está el hecho de la escritura misma: sintaxis original que establece una voz sarcástica y soberbia y que hace que Onetti sea ese monstruo de la crudeza y el pesimismo mordaz.  

sábado, 28 de mayo de 2016

Palabras de Bienvenida



Cuando me encomendaron la tarea de escribir estas palabras de bienvenida pensé inmediatamente en ¿por qué lo hago?, ¿por qué no simplemente compro los libros y los leo en el silencio de mi casa como siempre lo he hecho?, ¿Cuál es el afán de compartir lo que leo con gente que apenas conozco?, es decir, ni que me sobrara el tiempo.
Pero justo cuando me comenzaban a atropellar estos pensamientos, vino a mi mente una entrevista en la que Allan Moore explicaba el poder mágico de la literatura. Cómo cada palabra, cada frase, cada oración, tiene la capacidad inherente de crear imágenes completamente distintas en el cerebro de cada persona. Mundos de colores, sabores y olores complejos, y detalles, detalles, y detalles que van incluso más allá del significado de cada palabra. De la nada, un montón de símbolos inventados por el hombre hace miles de años y organizados en cierta forma generan los universos más disimiles en nuestras cabezas, creaciones que tienen incluso el poder de perdurar por años en forma de recuerdos.
En este sentido, si concebimos la magia como un poder para crear lo imposible, no se me ocurre una representación más palpable de esta que la literatura, y es que hay que aceptar que hasta sus ritos tiene.

De tal modo que, si la literatura es magia, ustedes se preguntarán… ¿Dónde quedamos nosotros?.. Así es, justo ahora estoy pronunciando las palabras de bienvenida a uno de los pocos aquelarres que quedan en el siglo XXI, y es que, así ya no tengamos que escondernos para compartir nuestro amor por la nigromancia de las letras por miedo a ser quemados, encarcelados o torturados, como les pasó a nuestro antecesores; nuestra especie, la especie de aquellos que se reúnen, se encuentra en vía de extinción. Por esto, no me queda más que agradecerles por permitirme revivir junto a ustedes uno de los más antiguos ritos que tiene este arte, el de compartir, pues hay que recordar que “ningún hombre es una isla…”, y que compartir un libro crea ante todo una relación mágica, espiritual y de amor entre las personas y las letras que nos rodean. Así pues, les doy la bienvenida a una tradición milenaria que en este capítulo ha decidido llamarse a sí misma “Serendipia”… como quien no quiere la cosa.


Autores:
Lida y Jorge

Yunta número dos: Sobre el uso de historias subordinadas y las claves de la yustaposisicón.

Seguimos con el primer ciclo de lectura del club Serendipia.

Como parte de la programación, el ciclo: La velocidad de las cosas, contará con un paquete de yuntas literarias imprescindibles.

La yunta número dos abordará los temas de algunas técnicas literarias, en este espacio hablaremos de dos formas de narrar que hacen referencia a: 1. la magia de los procedimientos combinatorios y 2. los tipos de relaciones sintácticas que pueden llegar a darse entre diferentes historias combinadas. 
Por tal razón, la yunta lleva como título: Sobre el uso de historias subordinadas y las claves de la yustaposisicón. 

La presente pareja de bueyes-libros nos jalarán a investigar sobre la creación literaria y las técnicas  sutiles que hacen que una historia se convierta en una obra maestra.
Esperamos que la fuerza de los bueyes libros, en la labor de tirar de nuestro carro del conocimiento, pueda hacer posible la realización de nuevos surcos sobre el entendimiento de esa relación asombrosa entre la escritura  y estilo.  



El primer  libro-buey (libro veterano) es del escritor colombiano Gabriel García Márquez y se títula:

La hojarasca


«En LA HOJARASCA nació Macondo, ese poblachón cercano a la costa atlántica colombiana que ya se ha convertido en uno de los grandes mitos de la literatura universal. En él transcurre la historia de un entierro imposible. Ha muerto un personaje extraño, un antiguo médico odiado por el pueblo, y un viejo coronel retirado, para cumplir una promesa, se ha empeñado en enterrarle frente a la oposición de todo el poblado y sus autoridades.»

citado de: http://www.entrelectores.com/libros/gabriel-garcia-marquez/la-hojarasca-gabriel-garcia-marquez#book-info


El Segundo libro-buey (libro novato) es del escritor italiano Alessandro Baricco y se títula:

Seda


«Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. 

Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos).

Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando la ejecutan bien es como oír el silencio y a los que la bailan estupendamente se les mira y parecen inmóviles. La música blanca es algo rematadamente difícil.

No hay mucho más que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión.»

http://www.entrelectores.com/libros/alessandro-baricco/seda-alessandro-baricco
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